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Presupuesto 50/30/20 adaptado a España: ordena tu dinero sin tecnicismos

09
Ene, 2026

Son las 19:30 y vuelves a casa. En el súper ibas “a por cuatro cosas”, pero el ticket marca 48 €. En la app del banco ves cargos seguidos: hipoteca o alquiler, luz, móvil, y una suscripción que ni recordabas. Mañana toca repostar, la semana que viene hay un cumpleaños, y en enero llega el seguro del coche. No son lujos, son cosas normales, pero juntas aprietan. La nómina entra, pero el saldo baja sin un gran gasto concreto. Si esto te pasa, no estás solo. La regla 50/30/20 sirve para poner límites simples y recuperar control, sin tecnicismos ni culpa.

¿Qué es la regla 50/30/20?

Es una forma de repartir tu ingreso neto mensual en tres bloques:

    50% necesidades: vivienda, suministros, comida básica, transporte, seguros y pagos imprescindibles.

    30% deseos: ocio, restaurantes, compras no esenciales, suscripciones.

    20% futuro: ahorro para imprevistos, objetivos y, si encaja, amortización de deudas o inversión prudente.

No es una ley. Es un “termómetro”. Te muestra si estás gastando demasiado en un bloque y dejando sin aire a los otros.

Por qué importa, 3 razones

1.   Pone techo a los gastos fijos (vivienda, recibos, coche, seguros).

2.   Frena el goteo de extras, porque convierte “me apetece” en un límite mensual.

3.   Crea colchón, para que los imprevistos no te empujen a endeudarte.

Ejemplo numérico con cifras redondas y paso a paso

Imagina que te entran 2.000 € netos al mes.

1.   Necesidades (50%): 2.000 × 0,50 = 1.000 € (vivienda, recibos, compra básica, transporte).

2.   Deseos (30%): 2.000 × 0,30 = 600 € (ocio, salidas, compras, suscripciones).

3.   Futuro (20%): 2.000 × 0,20 = 400 € (colchón y objetivos).

Ahora compáralo con tu realidad. Si tus necesidades son 1.250 €, el método te está diciendo algo importante: el ajuste principal está en estructura de gastos o ingresos, no en “apretarte” en caprichos.

Guía práctica: 7 pasos accionables

1.   Define tu base mensual real. Si tu ingreso varía, usa la media de 3 a 6 meses.

2.   Descarga tu extracto y clasifica gastos en necesidades y deseos, sin discutirlo demasiado. Solo clasifica.

3.   Pon límites numéricos. Escribe tus tres cifras: 50, 30 y 20. Que sean euros, no ideas.

4.   Reserva el “futuro” al inicio del mes. Si esperas al final, casi nunca queda nada.

5.   Prorratea los gastos anuales. Divide entre 12 cosas como seguro del coche, IBI, mantenimiento o regalos.

6.   Revisa 10 minutos cada semana. No necesitas más para corregir rumbo.

7.   Ajusta cada trimestre. No cambies de sistema por una semana mala. Cambia después de observar.

Errores comunes y cómo evitarlos

1.   Llamar “necesidad” a una costumbre (comer fuera a diario).
Cómo evitarlo: si puedes vivir un mes sin ello, es deseo.

2.   Olvidar gastos irregulares (regalos, reparaciones, impuestos).
Cómo evitarlo: crea una partida mensual prorrateada.

3.   No separar el ahorro desde el día 1.
Cómo evitarlo: aparta el futuro al cobrar, aunque empieces con menos del 20%.

4.   Dejar suscripciones y cargos pequeños sin revisar.
Cómo evitarlo: revisa mensualidades y elimina lo que no uses.

5.   Presupuestar “de memoria”.
Cómo evitarlo: usa datos reales del último mes como base.

6.   Intentar hacerlo perfecto y abandonarlo.
Cómo evitarlo: busca tendencia, no perfección. Evalúa tras 8 semanas.

7.   No definir qué recortar primero.
Cómo evitarlo: prepara una lista de recortes rápidos en deseos, antes de tocar necesidades.

Cómo aplicarlo si…

Si eres joven o estudiante

Tu reto suele ser que el ingreso es limitado y el gasto social es alto. Empieza calculando lo que de verdad entra (beca, ayuda familiar, trabajos puntuales). Luego fija un “futuro” mínimo, aunque sea 5% o 10%, para crear hábito. En necesidades, decide lo grande: compartir piso, abono de transporte y una tarifa de móvil razonable. En deseos, usa límites semanales, por ejemplo una cantidad fija para ocio, y revisa suscripciones, porque se comen el presupuesto sin darte cuenta. Crea también una mini hucha para gastos del curso (matrícula, libros, material) prorrateada al mes. Evita pagar a plazos por costumbre. Si un mes es flojo, recorta ocio y compras, pero mantén el “futuro” aunque sea simbólico. El objetivo es disciplina, no perfección.

Si tienes familia

Aquí mandan los gastos de estructura: vivienda, recibos, comida, coche, cole y extraescolares. Haz el 50/30/20 a nivel de hogar, sumando ingresos netos. Dentro de “necesidades”, separa fijas (vivienda, seguros, recibos) y variables (compra, gasolina). Eso te deja ver rápido si la compra se está disparando. Prorratea gastos anuales, por ejemplo seguro del coche, IBI o material escolar, para que no aparezcan como “sorpresa”. En “deseos”, define prioridades familiares, por ejemplo una salida al mes y un presupuesto para ocio infantil, para evitar compras impulsivas. En “futuro”, prioriza colchón, porque una avería o una derrama puede romper el mes. Una revisión semanal de 10 minutos en pareja evita discusiones y mejora el control. Si el 20% no llega, empieza con menos, pero hazlo automático y revisa cada trimestre.

Si eres autónomo

Para un autónomo, el truco es trabajar con promedios y separar cuentas. Calcula tu ingreso neto medio con varios meses, no con el mejor. Separa lo profesional de lo personal desde el primer día, aunque sea con dos cuentas o dos “botes” en una hoja de cálculo. En necesidades, incluye cuota de autónomos, gestoría, herramientas esenciales y una reserva mensual para impuestos si te corresponde, para no sufrir cada trimestre. Apóyate en un calendario de cobros y pagos, así anticipas meses flojos. En deseos, sé conservador, porque la facturación sube y baja. En futuro, crea dos colchones: uno personal y otro del negocio, para cubrir meses flojos y gastos inesperados. Cuando un mes vaya muy bien, no subas gastos fijos. Refuerza primero reservas.

Si ya inviertes pero eres prudente

Si ya inviertes y eres prudente, usa el 50/30/20 como carril para no improvisar. Primero revisa tu colchón de emergencia. Si un imprevisto te obliga a vender en mal momento, el plan falla. Después define objetivos con plazo y asigna una cantidad mensual realista dentro del 20%. Evita aumentar riesgo solo porque “te sobra” un mes. La estabilidad se construye con constancia. Una práctica prudente es aportar de forma periódica y revisar una o dos veces al año, no cada semana por titulares. Así reduces decisiones impulsivas. Si tus necesidades suben por inflación, no lo compenses recortando colchón. Ajusta deseos o busca eficiencia en gastos grandes. El presupuesto manda. La inversión acompaña.

Checklist final: 10 ítems

1.   Calculo mi ingreso neto medio.

2.   Conozco mis límites 50, 30 y 20 en euros.

3.   Tengo listadas mis necesidades fijas y variables.

4.   He puesto tope a ocio, compras y suscripciones.

5.   Aparto el futuro al inicio del mes.

6.   Prorrateo gastos anuales.

7.   Reviso semanalmente mi avance.

8.   Tengo plan para meses especiales.

9.   Ajusto si cambian precios o ingresos.

10.  Sé qué recortar primero si me paso.

FAQ: 5 preguntas rápidas

¿Y si mis necesidades superan el 50%?
Úsalo como objetivo progresivo y revisa la estructura de gastos. A veces toca renegociar, reducir fijos o aumentar ingresos.

¿La compra del súper es necesidad?
Lo básico sí. Los extras frecuentes suelen ser deseo.

¿Dónde van las vacaciones?
En deseos, o como objetivo del 20% si ahorras mes a mes.

¿Sirve con 14 pagas?
Sí. Decide antes qué harás con las pagas extra. Puedes repartirlas en el año o asignarlas a objetivos.

¿Cuándo se notan cambios?
En 4 a 8 semanas suele haber más control y menos “sorpresas” en la cuenta.

Cierre

El 50/30/20 es un mapa simple: necesidades con techo, deseos con límites, futuro con prioridad. Empieza con tus números reales y revisa 10 minutos a la semana. Si quieres más guías prácticas, suscríbete al blog y deja un comentario: ¿qué gasto te sorprende más cada mes?

Disclaimer: esto es educación financiera. No es asesoramiento financiero ni recomendación de inversión, es únicamente formación.

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